Caminando por la calle me puse a reflexionar y pensaba en cuando niña; que yo era casi ejemplar
Nunca ningún problema, nada que reclamar. Me preguntaban si quería algo y siempre respondí que no. veía a otros niños patalear y pensaba: “pobres mamás, y si no tienen para comprar, y ven a sus hijos sufrir”? y a las vez pensaba:”pobres niños, no sabrán que su mamá no tiene para gastar, y ven a su madre como alguien mala?. Por eso nunca pedí nada, nunca quise hacer gastar. lo malo es que como no era de pataletas me miraban como bicho raro, por qué todos los niños quieren cosas y tu nunca quieres nada? era la pregunta que todos en mi casa se hacían. Incluso hablaban de mí a escondidas como si fuese un caso perdido y yo pensando. Pero si no quiero hacer gastar… eso sí, eso nunca se los dije.
Lo más impresionante es que yo tenía la misma edad de los niños que se tiraban al suelo por un dulce, todavía no entraba al colegio, y aun así pensaba de esa manera.
otra cosa que siempre pensé fue, cando yo sea grande quiero tener una hija que sea como yo, que piense de mi manera y se porque como yo, todo igual a mi porque será una hija “perfecta” y yo podre comprender lo que mis padres no, pero luego de unos años pensé, para tener una hija como yo tengo que tener una madre como la mía y no quiero ser como ella, si mi hija es como yo nunca soportaría a una madre que sea igual a ella, mejor que no, que sea como salga. y ahora que estoy un poco más grande, en verdad pienso y no quiero tener hijos.
Más aun recuerdo que al entrar a clases seguía pensando de la mima forma y nunca creí en el viejito pascuero. Así que cada año que teníamos que hacer la carta al viejito pascuero, como yo sabía que los regalos los compraban los papás (sin que nadie jamás me lo dijese), nunca pedía nada caro. Y tampoco les arruinaba la magia a mis compañeros.
Por muchos intentos que hicieron en mi casa para no terminar con “la magia de la navidad”, yo pensaba, pero si nunca creí en ella, bueno, no haré sufrir a mis padres, y lo que hacía era seguirles el juego. Cada navidad, a las doce de la noche, invitaba a salir a mi papá a dar una vuelta conmigo a la calle, porque me encanta caminar, para que mi mamá y padrinos tuviesen tiempo suficiente de poner los regalos y al llegar que me dijesen: “pasó el viejito pascuero, pero justo andabas afuera y no lo viste”.
más interesante aun que recién ahora que han pasado ya alrededor de 10 años, mis papas aun no saben que así pensaba y tal vez nunca lo sepan, porque ellos no tienen acceso a mi blog…
y si lo supieran ahora quizás solo les serviría para aclarar las cosas, pero nada cambiaria y si lo hubiesen sabido hace diez años las cosas no serian como lo son ahora, pero me gusta la vida que llevo, así que feliz con que solo ustedes, señoras y señores, niños y niñas, amigos y amigas, lectores todos. Lo sepan…
Por su comprensión muchas gracias =)





